3/09/2011

Una ventana al mundo


Hoy me arrepiento. Sí, me levanté, con algo de sueño, y comencé con las tareas rutinarias. Cara a cara con mi armario me dije: "Qué más da"… y lo primero que vi. ¡Craso error! En ese momento tenía que haber elegido bien. No todo vale, hay un día por delante. Sentirse bien, pese a las distintas adversidades es fundamental y "bien plantao" una forma segura y estupenda de abordar el nuevo día. No lo pensé.
Es verdad, debería haber estado bien preparado para el día. O bien ir cambiando de ropa según el estado de ánimo que adquiero a lo largo del día. ¿Tantos son? muchas veces pienso: deberían estudiarme. A lo mejor dan con el principio de enfermedades que se desarrollan en la vejez. ¿Seré un bipolar? ¿Seré un ciclotímico? ¿Seré imbécil? Pues no lo sé. Pero sí sé que determinadas vestimentas o aspectos me hunden; otros me levantan y otros me hacen soñar. Incluso tanto, que en algún caso mis michelines se convierten en tabletas: esto sí que es soñar. Qué poder el de un traje, un pantalón, o unos zapatos. Unos buenos zapatos te hacen pisar con seguridad ante quienes sea.

Ya pienso en el día que me reciba D. Juan Carlos… Preséntale mis devociones. Deberé llevar zapatos impecables, calcetín hasta la rodilla…... ¡Qué seguridad proporciona un buen calcetín ¡que no se caiga, que quede uniforme! (pensareis: joder con este psicópata) bien tintado, sin apretar, hilo escocés. Lo que me echen, estoy bien calzado.

Quién no recuerda todos los preparativos previos a una cita. Seguridad ante todo. Primordial dar con la colonia y el desodorante perfectos. Todo por delante. Darlo todo. No confundirse y no probar cosas nuevas en una cita importante, pues todo puede caer hacia un abismo. Nervios, sudores, manchas en las axilas en la camisa –para eso lo mejor el algodón egipcio. Podría resultar lo más ordinario para presentarse ante nadie. Prima la seguridad en uno mismo. Tranquilidad –sentirte a gusto– y nada de experimentos.
Depende de las emociones que pretendamos despertar, moveremos nuestras fichas. Imagen clásica, pijo, Animal print, desaliñado, católico, pijo de provincia, poligonero, deportista, siniestro, preppy…. las prendas y su lenguaje. Yo, intento ante todo no ser aburrido. A no ser que pretenda ser el anodino que no abre la boca, el simple… en esto casos mejor me quedo en casa. Todo es posible, mueve ficha y comunica tu imagen con seguridad y ya veremos… Sin ostentación, imagen básica, de colores claros y limpios y la máxima: menos es más. Pero todo por ganar.
Sí, me arrepiento, debí pensarlo mejor. A medida que avanza el día, más me arrepiento. Quizás porque podría encantáreme mejor de otra forma. No es sólo estética o moda, es una forma de comunicar, de seguridad. ¿Conocéis a alguien más seguro que Rápale en un escenario y va de Negro? Es eso es comunicar y sentirse seguro.
Recuerdo que cuando tenía exámenes y posibilidades de superarlos (no siempre estaba en el grupo) tenía un ritual casi religioso –diría yo que místico–: color gris-azul (tranquilidad) y repaso de la materia. Buen aspecto, sabía de mis posibilidades, me crecía, podía con todo. Invencible. ¿Era el color lo que me daba la seguridad que necesitaba? No lo sé. Pero a mí me hacía sentir y sentía derroche de posibilidades.

Debí de pensar que el día tenía 24 horas y no diez minutos. Tengo que estar al cien por cien ¡Todo el día! No tengo que esconderme, debo seguir haciendo mi vida con la cabeza muy alta, pese a la situación que yo estoy viviendo: estoy hecho un Asco… Lo único que espero es que “las aguas vuelvan a su cauce“. Mañana me lo pienso mejor. Hoy tenía planificado mi día en todos los sentidos. La clave para mí era no perder tiempo ni energía. Sobre qué ponerme o qué no ponerme ¡a las seis y media de la mañana! Y con un ruido atronador de la tarima del pasillo. Me vestí decente y rápidamente para no despertar mis hijas.

Vestir bien es respeto a uno mismo y a los demás. Lo más Importante es que sea al gusto de uno, sabiendo que la sencillez es la suprema elegancia. –y yo hoy vestido de barroco de extrarradio– no es mi día. Creo que lo importante son las emociones. Un mismo traje lo pueden llevar dos personas y el resultado pueden ser dispares. Hay que sentir, hay que saber llevarlo, tener gracia, adoptar las licencias con las que uno se sienta a gusto y cómodo. El buen vestir facilita la relación con los demás y con uno mismo, no es una máscara, es una ventana al mundo. No es difícil, ni tiene por qué ser caro ir bien vestido, el secreto está en saber elegir bien y sentirse cómodo y Seguro. Yo hoy no lo estoy. .

6 comentarios:

Marina dijo...

Y se puede saber qué es lo que llevas puesto????? seguro que exageras. ;-) Mil bss. Marina

Isabel dijo...

Josu, tu siempre eres elegante, original y especial. Me has sacado una sonrisa leyendo "Tu ventana al mundo".
Bssss miles. Fusu

Josué dijo...

Reyes, Sandra, Mariso,Pupe, Pilar, Carolina, Fernando, Santi,Jaime, Sergio..... Gracias por vuestros comentarios y nos vemosss
josué

Josué dijo...

Marina no lo puedo describir. estoy a disgusto. y enciamn he tenido un problema como el de la Azfata de conejo.....
Gracias
Fusu, tu siempre tan amable y cariñosa nos vemos pronto???

MUAAAAA

dacio dijo...

estos dias tendras que ponerte la tunica BLANCA y las SANDALIAS ,que llega la cuaresma ...y los recibos...

Josué dijo...

Sí, túnica y sandalias menudo frío... y encima los recibos....